Suculento manjar, ¡¡de verdad!! Pródigo y auténtico
gourmet de la ingestión de excrementos propios y ajenos,
Marco Aurelio es considerado a día de hoy como el mesías de la excelencia coprófaga a nivel mundial desde el momento en que tan pestilente
lifestyle había pasado de la más absoluta clandestinidad a convertirse en una moda en el momento en el cual otros movimientos como la bulimia y la anorexia languidecían por el paso de los años.
Empezó a triunfar eso tan vulgar de comer mierda, y la expresión "anda, cómete una mierda" pasó a ser respondida con un
-"oh, gracias"- o un cortés
-"no tengo hambre en estos momentos"-.
Reconvirtiéronse los bares más Chic en tugurios pestilentes, y desde la primera oleada de tan peculiar moda que convirtió los baños públicos en auténticos abrevaderos, no se dudó en limitar la presencia de éstos en eventos públicos o fiestas al aire libre, cumpliéndose aquella frase tan utilizada durante años de
-"al final habrá que pagar hasta para cagar"-.
Esto lo hace ahora hasta Ferrán Adrià Se convirtió en habitual el hecho de pagar para cagar en lugares públicos y había que pagar los platos de heces en los restaurantes más exclusivos.
La mierda de artista dejó de estar envasada y empezó a ser devorada, todo el mundo quería meterse en la boca un zurullo de
Paris Hilton recién importado, y había acaudalados de todo el orbe que se podían permitir comer directamente de la fuente de tan suculento manjar… pero no nos vayamos del tema que en realidad nos preocupa.
Marco Aurelio fue un pionero en este innoble arte, y años ha, antes de la eclosión de las heces en el mundo de la publicidad (
hasta los modelos de ropa aparecían haciendo sus necesidades en decorados minimalistas) ya paseaba con restos de excrementos en la boca e iba a las cenas de colegas y tan sólo pedía dos rebanadas de pan, pues él ponía la mezcla. Ni decir tiene que no le permitían aderezar las ensaladas, y pronto se quedó sólo.
La gula es lo que tiene
Cuando todos creían que acabaría completamente perdido, un
cool-hunter lo vio paseando por
las Tascas de Castellón con la marabunta de castellonenses apartándose a su paso, vestido con una camiseta del
pull&bear (
empujar&oso)
del año 99 repleta de lamparones marrones que en otro tiempo fue amarilla y con las piernas enfundadas en unos pantalones de pitillo raídos y que le formaban una maloliente bolsa en la parte baja del trasero (
le hacía las veces de fiambrera). El cazatalentos quedó prendado de la postura
kitsch de Marco Aurelio ante la vida y le pidió que posara para unas fotos, a lo que accedió sin más, pues tampoco se dio cuenta.
Dichas fotos causaban furor dos semanas después al encabezar la portada del
Extra Moda del dominical de El País, y el efecto que causó fue tremendo, pues todos los jóvenes de entre 16 y 30 años decidieron
que esa era su postura ante la vida de entonces en adelante, y que el postulado coprófago acabaría con la hipocresía imperante. Las tribus urbanas como los
Emos, los
Punks y los
Heavys se hermanaron ante esta nueva hornada surgida de una mente perturbada y un empresario inconsciente, y más tarde fue acogida por los pijos, acostumbrados a copiar todo estilo de vida que les hiciera quedar como más guays.
Al principio much@s recelaron ante la posibilidad de comer mierda, pero los más integristas no dudaban en esparcirles heces por la cara a la más mínima ocasión, y las reacciones de asco primerizas acompañadas de vómitos, acabaron convirtiéndose en risas histéricas, e incluso los vómitos incluso se convertían en un genial acompañamiento para suculentas sesiones de sexo y gastronomía.
Marco Aurelio se convirtió en el líder de toda una generación, en el
Sid Vicious del S. XXI, con el que compartía no pocas lagunas mentales, pues la suma de todos sus síndromes le convertían en un caso irrecuperable para la vida social aunque todo fuera viento en popa para él: dinero, mujeres, amigos a montones y gente con la que compartir sus gustos extremos… pero un buen día, Marco Aurelio desapareció.
Todas las conjeturas fueron inútiles, sus amigos dijeron que su vida era una mierda (
literalmente) y que por eso había acabado con su vida en algún páramo solitario, otros decían que estaba con
Elvis Presley y
Robert Smith en un
cámping de la sierra o que fue secuestrado. Una versión a la que se le dio poca credibilidad es que Marco Aurelio iba por el mundo
paseando con un pestilente mendigo cantor que le adoptó como pupilo… sea como sea, su leyenda y su legado siguen vivos, y la gente sigue hecha una mierda.
Ende